La importancia de la capacitación en su empresa
June 19, 2011
El acierto de equivocarse
June 19, 2011

Balance Anual

Llega diciembre y con él las navidades y el final de año. La época navideña es muy propicia para las fiestas, el consumo, grandes encuentros, otros encuentros no tan pequeños, visitas y reuniones familiares…

Nos bebemos los últimos sorbos del año, y devoramos prácticamente los días finales con los que damos por concluido un años más de nuestras vidas. Seguramente, durante estos días festivos y familiares, recordaremos a los seres queridos que ya no están, y que nunca volverán.

Probablemente, estaremos ocupadísimos entre compromisos sociales, personales, laborales, familiares y otros de cualquier índole. Y es posible que no tengamos ni momento para nosotros, aunque solo sean algunos minutos, para tranquilamente estar con nosotros mismos.

Cada final de año, nuestras empresas, instituciones y organizaciones en general, realizan un balance sobre su situación. En este balance, en un sentido estricto, las empresas contabilizan en el activo, todos los bienes y derechos de cobros con que cuentan; mientras que en el pasivo, contabilizan las deudas que tienen con terceros.

Por una vez, podríamos tomar buen ejemplo de estas organizaciones, y autoimponernos hacer balance de cada año que finaliza. Utilizar algunos minutos para tranquilamente, en solitario, hacer un balance personal de nuestra vida en general y del año que finaliza en particular. Sin mentiras, sin falsos pretextos, sin autoengaños condescendientes, sin coartadas ficticias…

Preguntarnos: ¿Cuál es el nuestro patrimonio personal? Por supuesto, no solo ver con qué cosas físicas contamos, se trata además de valorar (de poner en valor) nuestra familia, nuestra carrera profesional, las amistades, la salud… Se trataría de valorar no solo lo que tengo, sino lo que soy. También deberíamos ver qué creemos que nos deben, qué personas están de más en nuestra mochila de la vida. Además, tendríamos que ver a quienes debemos algo, a quienes he fallado últimamente; y por supuesto, que nos debemos a nosotros mismos.

A la hora de realizar nuestro balance anual, podríamos sugerir los siguientes consejos:

-En el qué soy, más que el qué tengo; el planteamiento que deberíamos hacernos es: ¿soy feliz? ¿más o menos feliz que el año pasado? ¿y por qué?

-En el qué nos deben, lo que deberíamos tener claro es: ¿qué personas queremos llevar en nuestra mochila de la vida y quiénes no?

-En el qué debo, deberíamos preguntarnos ¿a quiénes hemos fallado? ¿quiénes son verdaderamente importantes (de importarnos) para nosotros? ¿por qué no lo hacemos, si tan importantes son?

-Además, en el qué debo, está lo que nos debemos a nosotros mismos: ¿de qué nos estamos privando? ¿qué dejamos hacer que nos apetece? ¿a qué estamos renunciando? ¿nos merece la pena?

-Deberíamos preguntarnos ¿cómo es la relación con nuestra familia, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros colaboradores, con nuestros superiores, con las amistades?

Este balance anual puede hacer las veces, perfectamente, de un diagnostico personal de nuestra vida. Después de un buen diagnostico, deberíamos ponernos a pensar en el año nuevo que viene…

Autor: David J. García O.
Fuente: Revista Digital sercompetentes.com